SELECCIONADOS
VIDA COTIDIANA / REPORTAJE
Amateur
José Luis Cuevas Alcántara
La era del porno amateur está en apogeo. En plan de robo-hormiga, miles de aficionados quitan público a las grandes productoras del espectáculo sexual. Ya cualquiera -Sony en mano-, puede decirse pornógrafo. Los requerimientos son mínimos: -Una locación, entiéndase cualquier parte de la casa. La sala por ejemplo, ideal cuando participan varias personas. -Actores, cualquiera que quiera participar, generalmente es un pequeño círculo de conocidos adeptos a las exhibiciones sexuales, incluidas amas de casa y padres de familia. El perro casi nunca está invitado. -Una cámara de video, cualquiera, -pero la Sony es un clásico. En ocasiones, todos meten mano y la cámara se van rolando, para que nadie quede sin salir en cuadro. -Equipo de iluminación, con los focos y lámparas de uso diario es suficiente, lo importante es que todos estén prendidos. En ocasiones, alguna lámpara semiprofesional puede convertir la sala en todo un set de filmación. Así de sencillo, la pornografía se torna un producto de fácil producción, reproducción y distribución. En México, los puestos callejeros de video y las sex-shop no son los principales puntos de venta, existen círculos de aficionados que corren material casero de mano en mano, por internet y mediante anuncios baratos en medios impresos sin miras comerciales de gran envergadura.