Los zacatecanos trabajan y reviven su terruño en salones de baile de Los Angeles, California, están allá pero vuelven al pueblo a encontrarse con sus días del pasado, a bailar con la música de tambora, en Carolina del Norte una familia coloniza tierras rurales de este estado casi no explorado por los migrantes mexicanos, un joven labora de albañil y gana 650 dólares por semana, se lonchea en los lugares donde el gringo común va y pasa sus ratos de ocio del mediodía. Fresnillo, Kinston, Jerez, Chicago, Villanueva, L.A., Valparaíso, Ojocaliente, El Cargadero, son ya nombres de pueblos y ciudades zacatecanas, el surrealismo se mira en postales de pinturas logradas por migrantes en pueblos fantasmas. Zacatecas exporta brazos y pies de hombres y mujeres que donde quiera que estén celebrarán sus fiestas como en el pueblo. |