MENCIÓN HONORÍFICA
VIDA COTIDIANA
Aquellos que se quedan
César Damián
Podría intentar, al menos un puñado de definiciones sobre migración, pero migración para mi sólo tiene un significado: el de mi propia historia. He sido uno de los que se van. Y como cientos que lo hacen cada día, viví la experiencia, de atravesar ilegalmente la frontera hacía el país del norte. Pudo haber sido una noche inocua, no lo fue, cruce la frontera una noche color ceniza. La experiencia marcó mi vida; aquella noche me convertí en fotógrafo. No he tenido el propósito de seguir al migrante en su trayecto al otro lado. Tampoco he buscado asentarme en la frontera y documentar la línea. He querido salir a encontrarme conmigo mismo e indagar sobre esas respuestas vedadas a mi entendimiento. Y lo he hecho a partir de la gente que se queda. Hablar de aquellos que se quedan, es hablar de los que se van, pero, ¿donde exactamente radica la diferencia?. Unos y otros renuncian, migran, se enfrentan a un mar de adversidades. Los que emigran son héroes para algunos; y para otros, simplemente ilegales. A su vez, los que se quedan representan la pobreza, la resignación del abandono; para quienes el sueño americano es una latente seducción, una invitación permanente a vivir la aventura propia. Se que el fenómeno migratorio es complejo. Sin embargo, lo que más me mueve del tema, es mi sed interna de evaporar lo vivido, de entender a otros como yo, y sobretodo atestiguar qué pasa con los que se quedan, pues hoy estoy convencido: aquellos que se quedan al final también emigran: es la migración inmóvil de los que se quedan. Con esto también comprendo que, de alguna manera: migrantes somos todos. Que en un yo colectivo, los anhelos y la realización de ellos nos pertenecen a todos. También entiendo que las fronteras son invisibles, que se han inventado para dominar a los hombres. Y en ese caso, ¿quiénes son los que se quedan?, ¿acaso son aquellos que no logran traspasar sus propias fronteras?