GALERIA HECTOR GARCIA

El Proyecto

 

Enrique Villaseñor, arquitecto y periodista, tuvo a su cargo el diseño del proyecto de este espacio.
Las instituciones -dice- están valorando ampliamente el trabajo de estos dos personajes por su aportación a la cultura y a la historia, con un archivo de imágenes que ya forman parte de la memoria del México contemporáneo, desde los años 40 hasta la actualidad.

"Este es el homenaje más grande a Héctor García, que va a tener su propia galería, el sueño de todos los fotógrafos y que, hasta donde tengo entendido, es el primer fotógrafo de México que cumple esa ilusión: tener un lugar para la historia, donde quede registrado, se pueda consultar y disfrutar su trabajo por las generaciones que vienen", subraya Villaseñor. Explica que levantar esta galería obedece a una decisión de la familia de Héctor García que ha tenido la inquietud y la generosidad de emplear sus ahorros de toda la vida para construirla. "Es un ejemplo a seguir para tantos protagonistas de nuestra cultura.

María, el maestro y su familia, han hecho esto como un centro para todos nosotros". Sin embargo, advierte, es importante que, en la medida de sus posibilidades, todos los actores de la cultura e instituciones se sumen a este esfuerzo para que esto avance como uno de los más importantes proyectos de la fotografía mexicana. -¿Cómo se gestó la idea de esta galería?, se le pregunta a Enrique Villaseñor. -La familia me pidió que hiciera el proyecto y dirigiera la obra, lo hicimos a través de más de un año de trabajo.




Está basado en una casa construida con características del funcionalismo internacional de los años 50-60: grandes ventanales, la planta libre, la construcción sobre columnas, el aprovechamiento de las terrazas, los techos, las líneas ortogonales, la preeminencia de las líneas horizontales, la transparencia de los espacios. Se interrelaciona el espacio interior con el exterior, el vidrio y la estructura están muy manifiestos en la fachada, esa era la característica de la arquitectura de aquella época, en la que también tuvo mayor actividad el maestro García. Se trató de rediseñar el edificio para su nueva función, buscando conservar y respetar al máximo el proyecto original de la casa, de no cambiarlo, para que fuera un testimonio de la arquitectura que también fotografió y dentro de la cual se van a exhibir muchas fotos arquitectónicas de él. Sobresale el uso del blanco y negro en toda la construcción Se incluyeron las adaptaciones planteadas por María y el maestro.

Las características son, por ejemplo, el uso del blanco y negro, en toda la casa. No se usaron colores porque el trabajo de Héctor García es en blanco y negro; algunos detalles en color son como una alegoría a la luz de seguridad del foco del cuarto oscuro de revelado, es una luz roja. Esos son los únicos colores que hay y eso le da un marco muy especial a la obra que se va a exhibir. Otra de sus características fue la integración de la arquitectura y la fotografía. Esta última en algunos momentos se convierte en detalles arquitectónicos; por ejemplo, hay murales que son alegorías a grandes fotos de Héctor García en los muros están reproducidos algunos diseños contenidos en fotos. En un momento dado el espectador verá en el edifico imágenes que van a llegar a su mente, que ya son parte de la memoria colectiva.

 



También hay espacios donde el espectador se convierte en un personaje de Héctor García, porque va a caminar dentro de las fotos. Existen elementos arquitectónicos que recuerdan su agencia fotográfica que se llamó Fotopress: está la puerta original del despacho del maestro, y al abrirla, cuando la abran, se llevarán una sorpresa. Tiene objetos museográficos que incluyen testimonios de la obra y la vida del maestro y su esposa María e hijos. Hay una galería especial dedicada a ella, que sus amigos le solicitaron. -¿Cómo se dividieron los espacios? -Son tres pisos. En la plata baja tenemos la galería principal, la recepción, los objetos más importantes y la galería de María. En el piso intermedio está el acervo, la bóveda donde van a estar sus materiales, archivos, fotos, todo conservado y catalogado; una sala de cómputo, una sala para trabajo, una oficina y un museo-cuarto oscuro, el mismo que el artista utilizó durante muchos años; ahí vamos a poder ver sus ampliadoras, objetos como si los estuviera utilizándo todavía. Además tendrá una aula o sala de usos múltiples.

 



Y en la planta alta una cafetería donde los fotógrafos puedan compartir, intercambiar ideas, convivir, hacer presentaciones de trabajos, y una galería muy grande para exposiciones temporales de fotógrafos invitados. En total seis galerías en forma, con los servicios para este tipo de espacios: baños, cocina, un elevador para gente de la tercera edad o con alguna discapacidad. Todo en ella es luz, espacio, transparencia y vida. Enrique Villaseñor reconoce el apoyo y asesorías del Salón de la Plástica Mexicana, que donó algunos insumos para museografía y una exposición que pusieron por su parte; de la Fototeca de Pachuca, del Centro de la Imagen con algunos materiales fotográficos, "pero lo que es la construcción y la concepción del proyecto es mérito estrictamente de la familia, ellos cargaron con todos los gastos".

 



IMAGENES DEL PROYECTO


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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